smart working · 7 min de lectura

SMART WORKING: cuando el empleado se vuelve independiente.

¿Qué es el smart working, cuáles son sus ventajas e inconvenientes y en qué se diferencia del teletrabajo? Todo lo que debe saber sobre el smart working.

EElena Kroll · 02.05.2022
SMART WORKING: cuando el empleado se vuelve independiente.

Con el inicio de la pandemia, el smart working se ha convertido en sinónimo de empresas modernas, innovadoras y exitosas. Empresas en las que uno quiere trabajar.

QUÉ ES EL SMART WORKING

Sin horarios fijos, sin puesto de trabajo asignado: trabajar cuándo y dónde uno quiera, lo importante es alcanzar los objetivos. Por ellos se mide el rendimiento, la calidad del trabajo pasa a primer plano y el tiempo invertido queda subordinado al objetivo; es decir, no se pactan horarios fijos.

Al trabajador se le paga por X horas, las que se han estimado suficientes para alcanzar uno o varios objetivos. Si el empleado necesita menos, se le paga igualmente por el tiempo acordado. Si necesita más, las horas adicionales no se remuneran (aunque cada empresa puede tener un modelo de remuneración ligeramente distinto).

La colaboración con los compañeros tiene un gran valor y las tecnologías innovadoras la llevan a un nuevo nivel.

Así pues, el smart working parece una forma híbrida entre el trabajo autónomo y la relación laboral por cuenta ajena, que combina autodeterminación y prestaciones sociales; ¿lo mejor de ambos mundos?

LAS VENTAJAS DEL SMART WORKING

No se puede negar que el smart working ofrece muchas ventajas y representa una forma moderna de trabajar. Da al empleado una libertad que hasta hace poco estaba reservada a los autónomos.

Más flexibilidad

En primer lugar está, por tanto, la flexibilidad. ¿Recoger antes a los niños de la guardería? ¿Planificar un fin de semana más largo? ¿Pasar dos meses en Bali? Desde luego, si el plan fracasa no será por culpa del trabajo. Todo esto se vuelve posible porque uno puede organizar su tiempo de forma autónoma.

Así tampoco hay tiempos muertos, ni horas de trabajo que haya que «calentar la silla» para completar las ocho horas diarias.

La empresa también puede poner a disposición un lugar de trabajo alternativo, a menudo en una oficina diáfana. Este se acondiciona siguiendo determinados criterios para que resulte acogedor y favorezca la concentración y la productividad. Se habilitan zonas libres para el descanso, que además deben fomentar las relaciones personales y los contactos sociales dentro de la empresa.

Cada empleado decide libremente cuándo y durante cuánto tiempo quiere trabajar en un lugar determinado. El objetivo de la empresa es crear las mejores condiciones posibles para ayudar al empleado a ofrecer un rendimiento de calidad.

Ahorrar recursos

Otra ventaja es el ahorro de estrés, de tiempo y de dinero. Quien trabaja desde casa no tendrá que sufrir atascos por la mañana y quizá tampoco necesite un abono de transporte público. Tampoco hay que hacer muchos malabares de planificación ni delegar responsabilidades cuando los niños están enfermos, cuando ha avisado el fontanero o cuando por otros motivos uno preferiría estar en casa.

Cuidar del propio balance de energía y preservarlo se traducirá a largo plazo en una actitud vital más positiva y en una mayor calidad de vida.

Estas ventajas pueden desaparecer si se prefiere un lugar de trabajo distinto del propio hogar.

Diagrama de columnas con los tres pilares del smart working: flexibilidad, autonomía y trabajo en equipo

Imagen 1. Los pilares del smart working: flexibilidad, autonomía y trabajo en equipo con ayuda de las tecnologías más recientes.

LOS INCONVENIENTES DEL SMART WORKING

Si uno mira con atención y lee la letra pequeña, no podrá pasar por alto que el smart working también tiene inconvenientes. Dos destacan con claridad: los costes para el trabajador y el riesgo de sobrecarga de trabajo.

Los costes

Mientras que en el trabajo de oficina clásico se ponen gratuitamente a disposición los equipos de trabajo, la electricidad, el agua y, en ocasiones, la comida, estos gastos corren por cuenta del propio trabajador cuando este quiere trabajar fuera de la empresa.

Puede parecer irrelevante, pero calculada a lo largo del año, la suma total de agua, iluminación, calefacción y comidas caseras es considerable.

También los medios de trabajo, como el portátil, la impresora, los programas y demás, los aportan a veces los empleados de su bolsillo. Aunque hoy puede darse por supuesto que la mayoría de la población centroeuropea en edad laboral posee un ordenador, las empresas exigen, según el sector, que el equipo de trabajo esté a la altura del estado actual de la técnica.

Como ya se ha mencionado más arriba en el artículo, los gastos de movilidad sí se reducen. Por tanto, depende de cada caso que el smart working suponga o no unos costes anuales más altos.

Ilustración: horarios flexibles en el smart working

El riesgo de sobrecarga de trabajo

El smart working se caracteriza, entre otras cosas, por el trabajo orientado a objetivos. A veces este principio se lleva tan lejos que la jornada laboral queda en un segundo plano frente a la consecución del objetivo, es decir: «da igual cuánto tardes, el objetivo debe alcanzarse antes de X».

Si uno trabaja rápido, si el tema es su especialidad o si por otros motivos avanza con soltura, ganará tiempo. Al fin y al cabo, se le remunera por el tiempo acordado, con independencia de cuánto trabaje realmente para alcanzar el objetivo.

Pero también puede ocurrir que el tiempo se calcule mal, que surjan problemas o que los empleados trabajen en distintas zonas horarias y el ritmo se resienta. Si el objetivo es la máxima prioridad, puede desbordarse el marco de la jornada pactada. El trabajador se ve obligado a trabajar más horas porque «total, ya está en casa».

Desde hace décadas se advierte de que no hay que llevarse trabajo a casa. Si ya en el modelo laboral clásico era y sigue siendo un riesgo evidente, lo es todavía más cuando se trabaja de forma smart.

QUÉ HACE FALTA PARA EL SMART WORKING

Como siempre ocurre, la libertad trae consigo responsabilidad. Determinadas competencias deben estar especialmente desarrolladas o cultivarse sin falta para aprovechar todas las ventajas del smart working. La planificación previsora y los objetivos a medio y largo plazo no deben descuidarse bajo ningún concepto. Una gestión de proyectos sólida permite coordinar un equipo separado en el tiempo y en el espacio.

También el entorno doméstico debe ser el adecuado para maximizar la propia productividad. Cuando uno trabaja en un entorno familiar, es fácil caer en la tentación de resolver otras tareas de paso: poner una lavadora, arreglar alguna cosita o hacer una breve sesión de orden y limpieza. Y si los niños están en casa, mantener el foco resulta aún más difícil.

En el mundo del smart working, la organización del tiempo se deja en manos del trabajador, por lo que el riesgo de sobrecarga mencionado arriba es real y solo puede evitarse con una buena gestión del tiempo, un trabajo estructurado y fases de deep work.

SMART WORKING Y TELETRABAJO

El teletrabajo es un acuerdo verbal, y en ocasiones escrito, que permite al trabajador trabajar temporalmente desde casa. Puede representar tanto una situación excepcional como una solución a largo plazo. La mayoría de las veces se ofrecen modelos proporcionales, p. ej. 30 % de teletrabajo y 70 % de oficina. Algunas empresas, sin embargo, también ofrecen un 100 % de teletrabajo.

Los equipos de trabajo los proporciona la empresa, la jornada se pacta de forma fija y se corresponde con un horario de oficina habitual. La flexibilidad consiste en poder trabajar fuera de la oficina.

Este modelo de trabajo lo valoran especialmente los padres y todas las personas con desplazamientos largos hasta el trabajo.

El smart working significa máxima flexibilidad en cuanto a jornada y distribución del trabajo. Además, el foco está en el trabajo en equipo descentralizado gracias a las tecnologías más recientes.

El smart working es, por tanto, más que teletrabajo. Es una forma de trabajar completamente nueva, que ha ganado relevancia con la pandemia y que previsiblemente será cada vez más importante con el tiempo.

Comparación entre teletrabajo y smart working

Imagen 2. Diferencias y puntos en común entre el teletrabajo y el smart working.

CONCLUSIÓN

El smart working puede verse como una forma híbrida entre la relación laboral por cuenta ajena y el trabajo autónomo. El lugar y el horario de trabajo pueden determinarse con absoluta libertad y, al mismo tiempo, uno asume toda la responsabilidad de alcanzar el objetivo del proyecto.

El smart working lleva aparejados algunos inconvenientes. Sobre todo la sobrecarga de trabajo, cuando no se trabaja de forma planificada, cuando el volumen de trabajo se ha calculado mal o cuando, por ambición, no se trazan límites entre la vida laboral y la privada.

E

Elena Kroll

Escribe en ELECOS sobre sitios web, protección de datos y trabajo productivo.